Hace unos días me fui a platicar con Isaac y Mauricio, dos de los miembros de Lobo Siberia. Tuvimos una conversación muy chida, donde me contaron cómo va su banda y las razones por las que hacen música. La agrupación se encuentra promocionando el EP que grabaron este año, en colaboración con Discos Kadabra.

Los chicos me dijeron que Lobo Siberia se formó hace dos años, cuando hacían eventos acústicos (principalmente con covers) en cafés, y que eso les ayudó a organizarse y acoplarse. Conforme pasó el tiempo, se dieron cuenta que querían hacer cosas nuevas, y eso los motivó a buscar un baterista, con el que eventualmente encontraron la dirección que querían darle al proyecto.

Ya con esas ganas y la emoción de tener algo definido, se encerraron por ahí de seis o siete meses para ensayar y aterrizar bien sus ideas. Después vinieron sus primeras tocadas, en las que midieron qué tanto le gustaba su propuesta al público. El resultado de esto fue una live session que les abrió más puertas para tocar.

La actitud de ambos durante nuestra reunión fue muy relajada, y se notaba mucho el interés que tienen en su banda y las ganas de “presumirla”. Tocamos el punto de lo difícil que puede resultar formar un grupo, por aquello de las distintas personalidades. En su caso, me contaron que no tuvieron tanto problema para agarrar la onda de cada uno, pues los tres integrantes andan en el mismo canal la mayor parte del tiempo, y que las diferencias las tratan en el momento que son dadas a conocer.

“Una banda no es banda hasta que se meten a grabar”, dijo Mau. En el estudio es cuando más ideas nos salen y si algo no nos parece, lo decimos y vemos cómo lo resolvemos.

También me dijeron que, después de haber estado en algunas bandas, este es el proyecto con el que se sienten cómodos, con el que vale la pena darlo todo y luchar por que crezca lo más posible.

El sonido de Lobo Siberia es crudo y real. Al trio le gusta lo natural a la hora de tocar. Al escuchar su sencillo Sexy, me recuerda a todo el rock de la década de los setenta. Isaac dijo que esto es el resultado de juntar las ideas que cada uno traía en mente, que no buscaban un sonido vintage desde el inicio.

Mientras bebíamos el contenido de nuestras respectivas tazas, los chicos me decían que para ellos tocar en vivo es toda una experiencia, y que su principal fin en el escenario es crear un sentido de hermandad con el público, y que para esto les funcionan muy bien el ruido, los gritos, los guitarrazos y las distorsiones.

También me platicaron que en su trabajo están reflejadas las ideas de los tres, que todo es el resultado de lo que aporta cada uno. “La pasión de hacer las cosas y el trabajo duro es lo que nos ha permitido llegar a este punto”. Nuestras letras hablan de errores, de imperfecciones, de volver a empezar. Tratamos estos temas desde una perspectiva empática, porque sabemos que es válido equivocarse y empezar de nuevo.

Los chicos saben que no hay un manual mágico para el éxito de una banda, pero confían mucho en su sonido y quieren llegarles a más personas.

Aquí les dejo sus links a redes sociales para que estén pendientes de los próximos movimientos de esta banda.

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Imágenes: Lobo Siberia